Cuando la Cami del blog No Me da lo Mismo me hizo esta invitación, no lo dudé un segundo. Se trataba de pasar un día bajo la filosofía Zero Waste o Cero Residuos, movimiento que busca eliminar la toxicidad de la basura y disminuir su volumen. Es decir, minimizar la cantidad de desperdicios, fomentar la reutilización y, en última instancia, acudir al reciclaje (porque la idea es que no lo necesites). O sea, intentar emitir la menor cantidad de basura posible.

Para mi esto implicaba un reto mayor, porque no tenía mucha conciencia en mi día a día de la cantidad de basura que era capaz de producir. Y si bien, en mi casa existía un pequeño hábito de reciclar, no era algo que hiciéramos recurrentemente ni mucho menos adoptarlo como filosofía de vida. Así que ahí estaba yo, aceptando este desafío desde la ignorancia, pero con hartas ganas aprender y traspasarle esta experiencia a ustedes.

La cita la fijamos para un día martes, la Cami me había pedido tener frascos de vidrio, una bolsa de tela, una botella para agua o café y algún pocillo con tapa. Acordamos movilizarnos en bicicleta.

Nos reunimos a las 9.00 de la mañana y, como primera sorpresa, la Cami me tenía de regalo unas bolsas de tela de su marca Mantita Primavera, perfectas para guardar y llevar todo lo que compraríamos ese día.

La primera parada fue un supermercado Lider. La idea era que la Cami me mostrara cómo poder hacer las compras en un lugar súper común, pero tomando las mejores decisiones para contribuir con esta idea de Cero Residuos.

En esta oportunidad usé mis bolsas de tela para comprar fruta, no tuve problema al pesarlas ni tampoco al pasarlas por caja. Fue simple y rápido. Contrario a lo que podría haber pensado, nadie me miró raro o me prohibió usar mis saquitos.

En la visita aprovechamos de recorrer todos los pasillos, aprendiendo sobre la forma más óptima de comprar bajo la filosofía Zero Waste. Por ejemplo, si quieres llevar unos pasteles, mejor escoger aquellos que están en las vitrinas, sin envase y pedir que los pongan en el recipiente que tu llevas, en vez de comprar los que vienen envueltos en cajas o bolsas plásticas.

Aprendí que es mejor escoger envases de vidrio, los que podrás reutilizar luego como lapicero, para guardar comida o poner una vela. Que las cajas no son necesariamente mejor que el plástico, porque muchas veces vienen con otros envoltorios dentro, que puedes comprar jamón y queso a granel y llevar tu pote para guardarlo, y que es mejor escoger productos fabricados o envasados en Chile porque su huella de carbono es menor en comparación a otros que vienen del extranjero. Aprendí también que es mejor comprar una bebida en el quiosco de la esquina donde aceptan envases retornables y que, en última instancia, si tienes que adquirir productos envasados, estos sí pueden ser reciclados.

Tras nuestra visita al supermercado, tomamos las bicicletas y nos fuimos a la tienda La Nacional, ubicada en Galvarino Gallardo 1522, Providencia, y que vende todos sus productos a granel. Ahí encontramos frutos secos, legumbres, arroz, té, condimentos, harinas y hasta café en grano. El local es muy bonito, los productos de primera calidad, y lo mejor: sus dueños también están alineados con la idea del Zero Waste, por lo tanto bienvenidas bolsitas de tela y frascos de vidrio. Estos últimos, los usé para comprar bicarbonato y cúrcuma. Incluso primero pesaron el envase vacío para descontar esos gramos del valor final. Compré también avena y arroz basmati, ambos en mis sacos de tela.

Si bien los precios pueden ser un poco más elevados que en otros comercios, no es tanta la diferencia. Además te aseguras estar llevando un producto de calidad y que fue llevado hasta ahí con conciencia y respeto por el medio ambiente.

Lo importante es saber que existen alternativas al supermercado, negocios que ofrecen productos a granel, como La Nacional, La Vega o las ferias de barrio.

Después de las compras decidimos pasar a comer algo. Optamos por un Starbucks que quedaba en el camino: un lugar súper común, que está en varios puntos de Santiago y que no necesariamente ve el Zero Waste como una prioridad.

Fue genial ver que tampoco hubo problema al sacar mi botella o, en el caso de la Cami, su tazón enlozado. Por el contrario, al llevar nuestro propio recipiente, nos hicieron un descuento de CLP$100. Lo mismo con la comida que pedimos, no hubo problema en servirla en nuestros potes.

En el Starbucks, además, me enfrenté a otra problemática: qué hacer con las bolsitas de papel de los endulzantes. En este caso, me explicó la Cami, lo mejor es que uno asuma la responsabilidad de ese deshecho, lo guarde en su cartera o mochila y lo recicle. Lo mismo con las boletas, por ejemplo.

Finalmente, y como parada final, decidimos pedalear hasta la subida del Cerro San Cristóbal, por el sector de Pedro de Valdivia Norte. Ahí nos encontramos con un punto de reciclaje de la empresa Triciclos. El objetivo era conocer cómo funcionaban y qué deshechos recibían. Y la verdad me llevé una gran sorpresa, porque descubrí que hay muchísimas cosas que se pueden reciclar, desde papeles y cartones, hasta las bolsas de alimentos de mascotas. Aquí les dejo un documento con todas lo que aceptan y lo que no.

Cada contenedor está muy bien señalizado para que no tengas dudas sobre qué cosa va en cada uno. Y si no, hay una persona de punto fijo que te puede ayudar a clasificar y responder todas tus inquietudes.

¿Cosas importantes? Lleva tus deshechos limpios y previamente lavados, no sólo por respeto a quienes los reciben y manipulan, sino también por sanidad en tu casa. Probablemente apilarás la basura durante algunos días y no querrás malos olores.

Hay envases, por ejemplo los de shampoo, que están hechos de dos tipos de plástico, uno para el cuerpo de la botella y otro para la tapa. Asegúrate que ambos se reciclen, y de ser necesario, por su clasificación, separa ambas partes antes de llevarlas a los contenedores.

La invitación es a buscar los puntos de reciclaje más cercanos a tu casa. Los hay en plazas, municipalidades y algunos supermercados o tiendas.

Conclusiones de mi día Zero Waste:

. Llevar un estilo de vida Cero Residuos es súper factible y para nada difícil, eso sí, requiere compromiso y organización.

. Cada día existen más alternativas para lograrlo: los comercios, en su mayoría, permiten que lleves tus propias bolsas, lo mismo con los contenedores o botellas.

. Ten siempre tu kit Zero Waste a mano. La Cami me contaba que ella no sale de su casa sin su bolsa de tela, un mug o botella, cubiertos y su pote metálico.

. Haz tus compras de forma consciente con el medio ambiente: elige bolsas de tela por sobre las plásticas, frascos de vidrio por sobre los de plástico, compras a granel por sobre los envasados.

. Elige el comprar en ferias o almacenes. Apoya los emprendimientos nacionales.

. No es más caro.

. Si no tienes opción, hazte cargo de tus deshechos.

. Recicla

. Prefiere caminar o la bicicleta por sobre el auto o transporte público. Será mas barato y tendrás muslos más tonificados.

•••

La verdad esta experiencia fue súper enriquecedora, y agradezco a la Cami por haberme enseñado y mostrado -a grandes rasgos- cómo es vivir bajo la filosofía de Zero Waste. Estoy segura que sólo hicimos un 10% de las opciones y alternativas que teníamos (La Cami hasta se fabrica su propio desodorante. Seca), pero como primer acercamiento creo que estuvo perfecto.

Lo importante es encontrar el equilibro entre tu día a día y el consumo responsable. Por mi parte, he ido adoptando algunas cosas que aprendí de esta experiencia, quizás no me vuelva una persona Cero Residuos, pero sí una más consciente, preocupada y cuidadosa. Mal que mal, es nuestra casa la que estamos cuidando.

Espero que se animen a seguir algunos de estos consejos y si quieren aprender más, váyanse derechito al blog de la Cami, que ahí tiene varios datos, tips y recetas para adentrarse en el estilo de vida Zero Waste.

¿Y ustedes, conocían esta filosofía? ¿Qué hacen para vivir un día a día Zero Waste? ¿Tienen algunos otros datos?

Cuéntenme en los comentarios!

Un abrazo apretado,

Cony

La Vida en Craft

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Soy Constanza, y creé este blog con las ganas de compartir mis ideas con el resto de quienes aman el DIY y la decoración tanto como yo. Disfruto del diseño, la comida, de los perros y caminar. Ah, también soy periodista. Si quieres saber más de mí­ o de La Vida en Craft escrí­beme a lavidaencraft@gmail.com

7 septiembre, 2017
14 septiembre, 2017

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