Como les conté, hace algunas semanas tuve la posibilidad de visitar el sur de Chile, específicamente Puerto Varas. La idea era aprovechar el viaje para ir parando en algunos Parques Nacionales y disfrutar de unos de dí­as al aire libre. De ida lo hicimos en Huilo Huilo, experiencia que resultó ser no tan genial como lo habíamos imaginado.

Así­ que de regreso a Santiago decidimos reivindicarnos y, gracias a las recomendaciones de algunos amigos, nos fuimos derechito al Parque Nacional Conguillio.

Nuevamente, ni Pablo ni yo conocíamos el lugar, así que fue una primera experiencia para ambos. El parque está a 120 kms. al este de la ciudad de Temuco. La ruta principal sale de esta ciudad, pasando por Cunco hasta llegar a Melipeuco. Nosotros, como vení­amos del sur, decidimos salir de la carretera 5 norte a la altura de Loncoche, aprovechamos de pasar por Villarrica y luego seguir por rutas internas hacia nuestro destino.

Ese dí­a (miércoles), llegamos al Parque Conguillio en la tarde, cerca de las 17.00 hrs. Nos recibió un guarda parque, quien nos dio algunas indicaciones y recomendaciones, una de ellas que un sólo camping estaba habilitado y que no tení­a mapas, así que lo mejor era sacarle una foto al que estaba en el ingreso ¬¬. Obedientes sacamos la foto y pagamos los 4 mil pesos por persona que cuesta la entrada al parque.

Una vez dentro, lo primero que ves es un sector llamado El Escorial, paisaje formado por la lava seca del volcán Llaima, que forma un escenario lunar, muy parecido al que uno ve en las películas de ciencia ficción.

Tras andar unos kilómetros (todo esto en auto), llegamos al sector de la Laguna Verde, un hermoso paisaje con aguas cristalinas, enmarcado por frondosos cerros llenos de árboles y flora nativa, como araucarias, coihues, lengas, palos santos y raulíes.

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Si pudiera transmitirles lo que es estar ahí­… Tuvimos la suerte de ir en temporada baja y dí­a de semana, por lo tanto éramos los únicos disfrutando de tan lindo paisaje.

Continuamos avanzando unos kilómetros más, hasta que llegamos a la laguna Arco Iris, más pequeña que la anterior y que debe su nombre al color de sus aguas: una especie de tornasol con destellos verdes, azules, rojos y amarillos.

Desde ya les pido disculpas por las fotos, porque no tengo de cada lugar donde nos detuvimos. Quedamos tan plop con el paisaje que olvidamos la cámara.

Tras pasar por la laguna Arco Iris comienzas a adentrarte en un verdadero bosque, un camino estrecho lleno de vegetación por ambos lados, hasta que de repente…. zatá! ¡Bosque de araucarias!

Para quienes vivimos en Santiago, ver una araucaria es algo no tan común, existen en alguna plazas y parques, pero verlas en esa cantidad es un espectáculo increíble.

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Ojalá hubiésemos tenido más tiempo para hacer un trekking o caminata por alguno de los senderos. Es un pendiente que nos qued para cuando volvamos.

En al camino nos topamos con varios campings, todos cerrados. Sin embargo, al llegar al sector de la Laguna Conguillio, encontramos el que estaba habilitado.

Se nota que es un camping nuevo o recién remodelado. Las instalaciones están impecables, con baños muy cómodos con agua caliente, un sector de cafeterí­a (en esa fecha cerrada) y sitios bastante grandes que incluyen mesa de picnic. ¿El valor? $15.000.- A mi parecer un poco caro, considerando la época. Además, existe la opción de cabañas full equipadas, que si no me equivoco tenían un valor cercano a los $80.000.- para 6 personas, y un lodge, el cual no vimos.

Junto a nosotros habí­a un viajero solitario, éramos los únicos acampando en el parque, así­ que nuestra estadí­a fue bastante tranquila. Una vez que armamos la carpa, decidimos recorrer el lugar, y acercarnos a la orilla de la laguna que estaba a unos metros de nuestro sitio.

¿Quieren ver con lo que nos encontramos?

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No sé qué más agregar a estas imágenes. Les prometo que nunca había estado en un lugar tan bonito, tan lleno de paz, de tranquilidad. Si han tenido la posibilidad de conocer Conguillio me entenderán.

Supongo además que el día, lleno de nubes imponentes, y la posibilidad de estar solos, hizo más especial esta visita.

Lamentablemente, producto de la nieve, el camino más allá del camping estaba cerrado y no pudimos seguir conociendo Conguillio. Sin embargo, es un aliciente para volver y hacer varias de las actividades que tiene el parque, como excursiones, ascensos al volcán, caminatas, navegación, etc.

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Si están con ganas de escaparse de la ciudad, les recomiendo que visiten Conguillio. La verdad no se cómo será en verano, pero asumo que se llena. Por lo tanto, si no les gustan las multitudes, serí­a bueno planear el viaje para otros meses como diciembre o marzo, y hacer reservas de los sitios de camping o cabañas con antelación.

Lo otro, es que no es un parque barato, así que consideren eso a la hora, sobre todo, del alojamiento.

Acá les dejo este sitio web que me pareció bastante completo, y desde donde pueden revisar las diferentes actividades e instalaciones.

¿Y ustedes? ¿Conocen el Parque Nacional Conguillio?

Saludos!

Cony

La Vida en Craft

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Soy Constanza, y creé este blog con las ganas de compartir mis ideas con el resto de quienes aman el DIY y la decoración tanto como yo. Disfruto del diseño, la comida, de los perros y caminar. Ah, también soy periodista. Si quieres saber más de mí­ o de La Vida en Craft escrí­beme a lavidaencraft@gmail.com

30 noviembre, 2015

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